Crónica de la vigilia de la Inmaculada

El miércoles 7 de diciembre, una vez finalizada la eucaristía de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, se celebró en la Parroquia la Vigilia de Oración por la fiesta de la Inmaculada. Alrededor de un centenar de feligreses se reunieron en torno a la imagen de la Virgen María de la Parroquia, ya restaurada con los colores inmaculistas, para estar con ella de un modo más íntimo y prolongado, contemplando el maravilloso ejemplo que nos ofrece a todos los que como hijos nos alegramos de tenerla como Madre

Teniendo presente que María nos convoca a todos y se presenta como Buena Noticia de Dios para la humanidad, la oración tomó como base el pasaje de la Anunciación (Lc 1, 26-38), y entre diversos cantos, se fue desgranando los siguientes aspectos: -Dios entra en el mundo con un saludo: Alégrate, María; -Dios regala a María un nombre nuevo: llena de gracia; -Dios tiene una misión para María: concebirás…; -María responde a Dios: ¡Fiat! ¡Hágase!. Todo un itinerario de vida espiritual en nuestro seguimiento de Cristo, para poder ser capaz, como el “sí” de María, de responder siempre a Dios poniendo nuestro amor y nuestra vida al servicio de los otros.

Por último, tras las peticiones espontáneas y la oración del Padrenuestro, se rezó la siguiente oración: “María, tú abriste el corazón a Dios y dejaste que su amor modelara tu vida. Enséñanos a confiar y abandonarnos a sus planes. De tu interior brotaba siempre un “sí” fiel y constante. Enséñanos a ser servidores generosos del Reino. Velaste con delicadeza y ternura cada hora de tu hijo Jesús. Enséñanos a acoger con respeto y gratuidad a todos los que sufren, y quedan a la orilla de la vida”.

Y con el hermosísimo canto del “Salve Madre” le pedimos que aunque nuestro amor imperfecto a veces se pueda olvidar de ella que, en cambio, ella, que es Madre de Dios y Madre nuestra, nunca se olvide de sus hijos.

Concluida la oración, se repartió en la puerta de salida del templo, entre los asistentes, unos pestiños elaborados por las Monjas Agustinas Recoletas, de Medina Sidonia. Sin duda, un bonito y “dulce” detalle para el camino de regreso a la casa.